martes, 4 de agosto de 2009

Un poema de Suplencias Para El Nombre del Padre

Estimados, pocos, que me leen, aquí les dejo un poema del libro que ganó el Rodulfo Figueroa. Este poema me lo celebraron varios amigos - ya borrachos ja- y lo publicó el círculo de poesía, así que algo ha de tener. Se los dejo:

Primera indagatoria

Yo quise hacer un buen trabajo
Manual
El día del padre
Quise escoger con mucho amor una corbata
Y pegar sopa de pasta en la tarjeta colorida
Que me hiciera ver llorar por vez primera
Al inquebrantable de mi padre
Quise desafiarlo brutalmente alguna noche de parranda
Tomarle sin permiso el auto rojo
Ése, el de lavarse juntos el domingo antes de ir
Al partido de fútbol.

No fue tanto tampoco. Tampoco fue tan triste.
No alcanzó a ser, la infancia, una tragedia.

Tuve que aprender, yo, como muchos
Otras formas (muchas) de llenar
El blanco espacio que siempre sobresale
En las postales familiares. Y luego vino el tiempo
Y tuve un auto rojo, y corbatas que no uso
Y un amigo querido al que a veces
Ya borracho
Me da por decirle
papá.

sábado, 25 de julio de 2009

Un texto en la jornada de Ricardo yañez, apropósito de mi nuevo libro

Isocronías
Ricardo Yáñez
■ Nombrar la ausencia

Con Suplencias para el nombre del padre, Julio César Toledo, veracruzano radicado en el DF, se hizo en octubre acreedor a la versión de 2008 del premio de poesía Rodulfo Figueroa, de la cual fueron jurados Luis Aguilar, Luis Armenta Malpica y Francisco Magaña, quienes del libro, actualmente en proceso de edición, destacaron sobre todo “la nitidez de su factura”. Una ojeada a vuelo de pájaro, gracias a la generosidad de su autor, me sugirió lo siguiente:
La voz, hecha de muchas voces, eco y resonancia de ellas, no sabe oírse en tanto no se reconoce oída en lenguaje heredado, del que no siempre gusta –pero siempre le dice (aun cuando no la diga).
Ir en busca del padre es ir la voz en busca de otra voz, la voz que le dio búsqueda: “acá comenzó todo justamente con tu ausencia”, lo que obliga a convocar, a gritos, “la inteligencia de algún eco”, sólo para descubrir que nada, ningún nombre, es suficiente.
Y “el cuerpo empeñado en descifrar la hechura de sí mismo”, recurre entonces al poema, “un ardid lingüístico para engañar la realidad”: “Tuve que aprender, yo, como muchos/ Otras formas (muchas) de llenar/ El blanco espacio que siempre sobresale/ En las postales familiares.” “Y yo no tengo nada/ excepto el tiempo dedicado a esta escritura”. Pues “Nadie/ puede/ resistir la perfección del silencio”, “la falta de apellido.” Si bien “el nombre es un abismo”.
Como la “Mujer:/ otro nombre para suplir al padre”.
“Hijo es también raíz de padre.” “Voz”, traduzco a mi percepción, “es también raíz de lenguaje.” De nombrar la herencia a manera de don a donar, donado ya. “Mi padre/ es la idea de un recuerdo que no tengo ciertamente”. Hay que hacerse de él; hay, en cierto modo (no en balde lo “edípico” de la Conclusión expuesta en el párrafo anterior) que deshacerse de él: “Es necesario/ seguir en el esfuerzo de olvidar/ que antes de mí estuvo otro en mis zapatos/ que no pudo, una mañana, entrar para decir la luz.”
Paréntesis: “Cómo escribir, a estas alturas,/ un paréntesis/ que rodee la palabra sin cercarla,/ dejándola crecer en su sonido,/ en su semántica pequeña pero suya/ y dilatada.// Una pausa que se haga de verdad, sin ornamento/ (sin ser otra cosa que silencio).// Mientras trazo esta parábola en la hoja,/ ella misma se vuelve mi estandarte/ de batalla, banderín de insignia bélica/ que incita a continuar.”
Rastro y presentimiento de una voz en busca de sentido, “Digo tu nombre./ Con el aliento más suave que poseo, digo tu nombre/ y, acaso, la combinación de sus letras/ o su eco/ hacen temblar la tierra.// Digo tu nombre que es claro y fresco;/ lo pronuncio y en él lavo mi cuerpo,/ me clarifico.// Digo tu nombre y/ después, aunque no quiera,/ todo es silencio.”

viernes, 24 de julio de 2009

Hagan sus pedidos


Ya está a la venta el libro ganador del premio regional de poesía Rodulfo Figueroa 2008. Pídelo aquí y la dedicatoria va de regalo. (ja).

lunes, 25 de mayo de 2009

¡Qué cosa!



Lo nuevo de un buen amigo transatlántico.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Fin de paréntesis

Deliberadamente cierro este paréntesis
porque, otra vez,
por falta de experiencia
–o gracia-
no pude hacer silencio.


Sobre la manía incurable de seguir diciendo...

viernes, 8 de mayo de 2009

Cuando el mundo se cae

Algo breve de unas prosas que me acosan ultimamente

Y a pesar de todo sigo creyendo que tengo la habilidad de convertir ciertos momentos, cuando el mundo parece caerse a pedazos, en instantes de magia color ámbar donde una casi imposible sonrisa se asoma y todo vuelve a su centro y en tan sólo un segundo también se reconstruye y nace –perdón si suena cursi- el amor, así sin adjetivos.

viernes, 17 de abril de 2009

Si el tic tac del corazón fuera un poema

Si el corazón dejara de latir,
Si dejara de bombear
¿morimos?

O la muerte es cosa también de perspectiva
y no se muere en el silencio de la válvula cardiaca.
Acaso se prolonga el sentimiento, el tacto, la erección
al infinito
y en las trémulas andazas del viajero citadino
que raspa de tacones las noctámbulas aceras
algo del que muere vibra,
palpita,
sigue vivo.

¿Será que ciertamente el alma nos habita?

Después de morir, si fuera cierto esto,
habría un período libre en el que el alma
deambula sin talón ni geografía. Quizá quince minutos,
media hora,
un par de días.

Si el tic-tac del corazón se detuviera,
seguro
vendría la muerte súbita inmediata.

Si el tic-tac de mi corazón se detuviera:
muerte súbita inmediata.

Si el tic-tac de mi corazón
sangre instantánea.