
martes, 24 de febrero de 2009
Pensando en Constanza
En medio de un vacío tremendo; a cuestas un cansancio que ahce mucho no sentía, la idea de mi hija me sorprendio en la carretera junto con un paisaje extraordinario.


lunes, 16 de febrero de 2009
Un poema no sirve, a veces, para nada
De la futilidad de la poesía
Podríamos desperdiciar la hoja,
esta o muchas más que están en blanco
inmaculadas y dispuestas
esperando
pacientes
las palabras exactas que legislen la vida del amante,
de los niños, del atardecer anaranjado.
Podría desgastar el idioma entero,
sus dardos, sus versículos sangrientos.
Perdiéramos la voz, lloráramos,
cayéramos rasantes sobre arena,
naufragáramos.
Ni este poema, ni un tratado;
ni el largo silencio de las tardes nuevas,
ni la luz eléctrica, ni el rezo:
Nada trae -hoy que despierto-
el cobijo insondable que la casa nos dio.
Podríamos desperdiciar la hoja,
esta o muchas más que están en blanco
inmaculadas y dispuestas
esperando
pacientes
las palabras exactas que legislen la vida del amante,
de los niños, del atardecer anaranjado.
Podría desgastar el idioma entero,
sus dardos, sus versículos sangrientos.
Perdiéramos la voz, lloráramos,
cayéramos rasantes sobre arena,
naufragáramos.
Ni este poema, ni un tratado;
ni el largo silencio de las tardes nuevas,
ni la luz eléctrica, ni el rezo:
Nada trae -hoy que despierto-
el cobijo insondable que la casa nos dio.
Etiquetas:
literatura joven,
Poemas,
Poesía
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